Si vamos al principio
de lo que encierra la declaración universal de los derechos humanos y
como se están garantizando estos derechos en este siglo, me atrevo a asegurar
que falta mucha voluntad de los gobiernos del mundo para que estos principios
se cumplan. La declaración universal de
1948 establece en el derecho internacional las obligaciones que tienen los gobiernos de
tomar medidas en determinadas
situaciones, o de abstenerse de actuar en situaciones complicadas, a fin de
promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los
individuos o grupos. Todo esto garantizado en el derecho internacional con
tratados, pactos, convenios entre otros.
Analizando estos fundamentos y viendo la realidad de lo que
pasa en el mundo digo que falta mucho para que estos compromisos se cumplan, ya
que es evidente la desigualdad social que existe en el planeta. La dominación
de un sistema capitalista que no respeta la dignidad humana en su afán de
acumular riquezas ha sumido muchos países en pobreza extrema. Según datos de
las naciones unidas más del once por ciento de la población mundial vive en la
pobreza extrema y tiene que luchar por tener el derecho a las necesidades básicas, como la salud, la educación a la vivienda, el acceso al agua, al
saneamiento, entre otras cosas. Estos derechos no existen en un mundo
capitalista que fundamenta su accionar en el expansionismo sometiendo los
países más débiles con la finalidad de aprovechar los recursos naturales
,culturales o territoriales, incorporándolos a una sociedad forzada
aprovechando su territorialidades ya establecidas sin respetar la no
intervención, y las normas internacionales, sumiéndolas en la miseria y creando la más injusta desigualdad social,
en un mundo donde todos nacemos iguales en libertad y derechos, es violatorio sin excepción de la dignidad
humana.
Un ejemplo preocupante de expansionismo en pleno siglo XXI,
es la ocupación ilegal del gobierno palestino por parte de los colonos
israelíes, que fuerzan a los ciudadanos locales a abandonar sus tierras y las
anexan al Estado judío; en América Latina se observa al fomentar y apoyar
dictaduras que le resultan convenientes ideológicamente como Temer en Brasil,
Jeanine Áñez en Bolivia, lo mismo lo
pretenden hacer con Güaido en Venezuela (para tomar los casos más
recientes derrocando o intentando derrocar lideres legítimamente electos),
aplicando la famosa doctrina de James Monroe américa para los americanos como
política expansionista e imperialista. Estas concepciones ideológicas impuestas
por los estados unidos en su política exterior con el fin de demostrar su
poderío y su dominio en el mundo ha traído consecuencias graves en violación de derechos humanos al no respetar
el derecho que tienen los pueblos a su libre determinación de aplicar las
políticas que sus gobiernos apegados al derecho internacional determinen.
En el mismo orden de ideas, podemos hablar del imperialismo
y el neocolonialismo, los cuales (al igual que el expansionismo) son doctrinas
que establece la relación entre las naciones en términos de superioridad y
sumisión, en las que una domina y ejerce autoridad sobre otra. Dicha dominación
puede darse mediante técnicas de colonización (poblamiento, explotación
económica, presencia militar) o mediante la subordinación cultural (también
llamada aculturación). En estas doctrinas los Derechos Humanos ha sido
utilizada como justificación por parte de los poderes militares y económicos
(singularmente por parte de Estados Unidos) para tomar el control de otros
países, mediante una “intervención humanitaria”, siendo estos derechos
violentados y utilizados para hacer daño.
A su vez tenemos al neoliberalismo que no es más que otro
modismo doctrinario del capitalismo que atenta contra los derechos humanos
generando políticas que benefician únicamente al capital privado, haciendo más
extensas líneas desiguales, generando más pobreza en detrimento de la condición
humana. Esta política económica tiene su origen en el liberalismo clásico. El
neoliberalismo promueve la propiedad privada, como fuente de riqueza, eso
implica que toda intervención del estado, es erradicada. Esto conduce también a
que la educación y la salud, fundamentalmente, no sean atendidas, para las
clases más pobres y se produce una fuerte discriminación social.
La pobreza, la desigualdad y la exclusión social son el
producto real de la violencia de la racionalidad moderna y de su modelo
económico neoliberal. En la realidad los derechos humanos son los derechos de
una “particularidad” de la población: Con la inteligibilidad o sentido de la
sociedad moderna, esto es, como relaciones de dominación, de ahí que siempre se
termina afirmando que frente a las relaciones despóticas propias de las formas
comunitarias, donde no se respeta al individuo ni la libertad de este, es
siempre mejor y preferible la sociedad moderna, donde supuestamente son
respetados todos los derechos humanos, los que, (hay que decirlo), en
definitiva son los derechos que la burguesía moderna concibe como humanos, los
cuales, como ya estamos viendo, reconocen solo a un tipo de humanidad, y no así
a la humanidad en general, es decir, los derechos humanos modernos son derechos
de una parte o porción de la humanidad y no de la humanidad toda. Por ello,
ahora podemos decir que no son universales, sino particulares. Quedará en
nosotros, los indoamericanos, los del sur, continuar el proceso de valoración
de nosotros mismos, desde nuestro horizonte histórico-cultural. Para así
adelantar categorías, teorías y procesos verdaderamente liberadores para el futuro
de la vida en nuestro planeta y de los Derechos Humanos. Esto pasará,
inevitablemente, por hacer más humana a la humanidad.
Para concluir, es importante establecer que Capitalismo,
imperialismo, globalización y el neoliberalismo no existen independientemente
uno del otro (y que dentro de ellos encontramos el expansionismo y el
neocolonialismo), estos siguen el mismo objetivo pero tienen pequeñas
diferencias: El primero es un régimen económico, el segundo es la actitud y
doctrina de dominio del primero, el tercero es la tendencia de los mercados
consecuencia de la aplicación del régimen económico llamado capitalismo y de la
apropiación concreta del planeta por las corporaciones imperiales. Y el
neoliberalismo es un proyecto de renovación del capitalismo que postula la
reducción del estado, en lo social y económico, a su mínima expresión.
Debemos reflexionar y no ignorar la historia, en la que
podemos observar que se han firmado acuerdos, pactos, tratados convenios, para
garantizarle al ciudadano sus derechos que con el significado que encierra la
palabra son que son inherentes a su
condición y que como tal nacen con su humanidad, pues solo hay un creador en el
universo quien fue equitativo a la hora de distribuir, sus recursos para que
todos, que viviéramos en igualdad de
condiciones, pero la avaricia por el capital ha hecho un mundo tan desigual ,
que pierde la sensibilidad y la condición humano de vivir como hermanos y con
garantías dignas para gozar de los
beneficios que la creación divina nos dio a todos por igual , es increíble como
por la ambición del capital empezaron a adueñarse de lo que por naturaleza nos
corresponde como es la tierra el agua, los bosques en pocas palabras, e l
ecosistema y los recursos naturales. En todas partes del mundo en pleno siglo
XXI existen guerras por petróleo, por tierras con fronteras delimitando
territorio que estaba aquí desde la creación. ¿Quién puede Garantizar un
derecho con el cual nacemos como es el de la vida, la libertad y la igualdad?
¿Quién hecho posible la desigualdad social, a vivir en condiciones
infrahumanas, a crear suburbios, periferias, hambre y miseria? si no son las mal
llamadas “democracias” que van de la mano con los derechos humanos mal
aplicados, entonces ¿es o no una contradicción ante quienes buscamos la verdadera
justicia igualitaria?
Venus Varela Rangel
9.242.762
No hay comentarios:
Publicar un comentario