sábado, 25 de enero de 2020

Reflexión sobre el papel de los procesos de dominación del sistema mundial capitalista en el desarrollo de los DDHH


Si vamos al principio  de lo que encierra la declaración universal de los derechos humanos y como se están garantizando estos derechos en este siglo, me atrevo a asegurar que falta mucha voluntad de los gobiernos del mundo para que estos principios se cumplan.  La declaración universal de 1948 establece  en  el derecho internacional  las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar  medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar en situaciones complicadas, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos. Todo esto garantizado en el derecho internacional con tratados, pactos, convenios entre otros.

Analizando estos fundamentos y viendo la realidad de lo que pasa en el mundo digo que falta mucho para que estos compromisos se cumplan, ya que es evidente la desigualdad social que existe en el planeta. La dominación de un sistema capitalista que no respeta la dignidad humana en su afán de acumular riquezas ha sumido muchos países en pobreza extrema. Según datos de las naciones unidas más del once por ciento de la población mundial vive en la pobreza extrema y tiene que luchar por tener el derecho a  las necesidades  básicas, como la salud, la educación  a la vivienda, el acceso al agua, al saneamiento, entre otras cosas. Estos derechos no existen en un mundo capitalista que fundamenta su accionar en el expansionismo sometiendo los países más débiles con la finalidad de aprovechar los recursos naturales ,culturales o territoriales, incorporándolos a una sociedad forzada aprovechando su territorialidades ya establecidas sin respetar la no intervención, y las normas internacionales, sumiéndolas en la miseria  y creando la más injusta desigualdad social, en un mundo donde todos nacemos iguales en libertad y derechos,  es violatorio sin excepción de la dignidad humana.

Un ejemplo preocupante de expansionismo en pleno siglo XXI, es la ocupación ilegal del gobierno palestino por parte de los colonos israelíes, que fuerzan a los ciudadanos locales a abandonar sus tierras y las anexan al Estado judío; en América Latina se observa al fomentar y apoyar dictaduras que le resultan convenientes ideológicamente como Temer en Brasil, Jeanine Áñez en Bolivia, lo mismo lo  pretenden hacer con Güaido en Venezuela (para tomar los casos más recientes derrocando o intentando derrocar lideres legítimamente electos), aplicando la famosa doctrina de James Monroe américa para los americanos como política expansionista e imperialista. Estas concepciones ideológicas impuestas por los estados unidos en su política exterior con el fin de demostrar su poderío y su dominio en el mundo ha traído consecuencias graves en  violación de derechos humanos al no respetar el derecho que tienen los pueblos a su libre determinación de aplicar las políticas que sus gobiernos apegados al derecho internacional determinen.

En el mismo orden de ideas, podemos hablar del imperialismo y el neocolonialismo, los cuales (al igual que el expansionismo) son doctrinas que establece la relación entre las naciones en términos de superioridad y sumisión, en las que una domina y ejerce autoridad sobre otra. Dicha dominación puede darse mediante técnicas de colonización (poblamiento, explotación económica, presencia militar) o mediante la subordinación cultural (también llamada aculturación). En estas doctrinas los Derechos Humanos ha sido utilizada como justificación por parte de los poderes militares y económicos (singularmente por parte de Estados Unidos) para tomar el control de otros países, mediante una “intervención humanitaria”, siendo estos derechos violentados y utilizados para hacer daño.

A su vez tenemos al neoliberalismo que no es más que otro modismo doctrinario del capitalismo que atenta contra los derechos humanos generando políticas que benefician únicamente al capital privado, haciendo más extensas líneas desiguales, generando más pobreza en detrimento de la condición humana. Esta política económica tiene su origen en el liberalismo clásico. El neoliberalismo promueve la propiedad privada, como fuente de riqueza, eso implica que toda intervención del estado, es erradicada. Esto conduce también a que la educación y la salud, fundamentalmente, no sean atendidas, para las clases más pobres y se produce una fuerte discriminación social.

La pobreza, la desigualdad y la exclusión social son el producto real de la violencia de la racionalidad moderna y de su modelo económico neoliberal. En la realidad los derechos humanos son los derechos de una “particularidad” de la población: Con la inteligibilidad o sentido de la sociedad moderna, esto es, como relaciones de dominación, de ahí que siempre se termina afirmando que frente a las relaciones despóticas propias de las formas comunitarias, donde no se respeta al individuo ni la libertad de este, es siempre mejor y preferible la sociedad moderna, donde supuestamente son respetados todos los derechos humanos, los que, (hay que decirlo), en definitiva son los derechos que la burguesía moderna concibe como humanos, los cuales, como ya estamos viendo, reconocen solo a un tipo de humanidad, y no así a la humanidad en general, es decir, los derechos humanos modernos son derechos de una parte o porción de la humanidad y no de la humanidad toda. Por ello, ahora podemos decir que no son universales, sino particulares. Quedará en nosotros, los indoamericanos, los del sur, continuar el proceso de valoración de nosotros mismos, desde nuestro horizonte histórico-cultural. Para así adelantar categorías, teorías y procesos verdaderamente liberadores para el futuro de la vida en nuestro planeta y de los Derechos Humanos. Esto pasará, inevitablemente, por hacer más humana a la humanidad.

Para concluir, es importante establecer que Capitalismo, imperialismo, globalización y el neoliberalismo no existen independientemente uno del otro (y que dentro de ellos encontramos el expansionismo y el neocolonialismo), estos siguen el mismo objetivo pero tienen pequeñas diferencias: El primero es un régimen económico, el segundo es la actitud y doctrina de dominio del primero, el tercero es la tendencia de los mercados consecuencia de la aplicación del régimen económico llamado capitalismo y de la apropiación concreta del planeta por las corporaciones imperiales. Y el neoliberalismo es un proyecto de renovación del capitalismo que postula la reducción del estado, en lo social y económico, a su mínima expresión.

Debemos reflexionar y no ignorar la historia, en la que podemos observar que se han firmado acuerdos, pactos, tratados convenios, para garantizarle al ciudadano sus derechos que con el significado que encierra la palabra son  que son inherentes a su condición y que como tal nacen con su humanidad, pues solo hay un creador en el universo quien fue equitativo a la hora de distribuir, sus recursos para que todos, que  viviéramos en igualdad de condiciones, pero la avaricia por el capital ha hecho un mundo tan desigual , que pierde la sensibilidad y la condición humano de vivir como hermanos y con garantías dignas para gozar  de los beneficios que la creación divina nos dio a todos por igual , es increíble como por la ambición del capital empezaron a adueñarse de lo que por naturaleza nos corresponde como es la tierra el agua, los bosques en pocas palabras, e l ecosistema y los recursos naturales. En todas partes del mundo en pleno siglo XXI existen guerras por petróleo, por tierras con fronteras delimitando territorio que estaba aquí desde la creación. ¿Quién puede Garantizar un derecho con el cual nacemos como es el de la vida, la libertad y la igualdad? ¿Quién hecho posible la desigualdad social, a vivir en condiciones infrahumanas, a crear suburbios, periferias, hambre y miseria? si no son las mal llamadas “democracias” que van de la mano con los derechos humanos mal aplicados, entonces ¿es o no una contradicción ante quienes buscamos la verdadera justicia igualitaria?     

Venus Varela Rangel
9.242.762

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La educación como derecho humano